evolución de los insectos

los insectos, fundamentales para la vida
Los insectos están en la base alimentaria de muchas especies de aves, mamíferos y peces. Sin ellos, el mundo sería un estercolero, ya que son los encargados de reciclar una enorme cantidad de desechos, desde madera y hojas muertas, hasta excrementos o cadáveres de animales.
Hace millones de años «inventaron» la polinización, asociándose con las plantas con flores para ayudarlas en una reproducción cruzada, y volviéndose imprescindibles para el éxito de la vida vegetal. De hecho, la desaparición de polinizadores como las abejas está poniendo en jaque la producción agraria y complicando nuestra propia supervivencia.
La evolución de los insectos está marcada por tres períodos clave: la invención del ala y el vuelo, la invención de la metamorfosis, y la asociación de plantas e insectos mediante la polinización.
Evolución. Los primeros insectos
Los primeros insectos en la Tierra se originaron hace unos 480.000.000 de años y se parecían a los actuales pececillos de plata (Lepisma Saccharina) comunes en las viviendas en zonas húmedas y oscuras como los baños. Las cucarachas, aparecen hace 400 millones de años y no han necesitado cambiar demasiado de aspecto porque su diseño evolutivo es muy eficaz.
Unos 80 millones de años después, los ancestros de los insectos desarrollaron la habilidad de volar, siendo los primeros animales en conseguirlo, antes que los dinosaurios, aves y mamíferos (el murciélago). El origen de la aparición de las alas en los insectos sigue envuelto en el misterio, ya que parecen surgidas de la nada, al contrario de lo que sucede con aves y murciélagos.
Los ancestros de las libélulas y las efímeras, fueron los primeros que desarrollaron alas, dándoles la posibilidad de volar largas distancias, lo que les permitió: huir de los depredadores, tener ventaja para la caza de presas y acceder a nuevas fuentes de alimento convirtiendo a los insectos en uno de los grupos más exitosos de la Tierra.

Las libélulas aparecen mucho antes que los dinosaurios, hace más o menos 300 millones de años y su aspecto era muy parecido al de las libélulas actuales, salvo por su tamaño similar al de una gaviota actual, con una longitud de 70 cm de punta a punta de las alas. Fueron desde luego los insectos voladores más grandes que jamás han existido.
En la época en que estas libélulas gigantes conquistaban el cielo, en el carbonífero, había también moscas enormes, escorpiones y arañas descomunales. En este período, muy húmedo y caluroso, los bosques tropicales proliferaron inyectando enormes cantidades de oxígeno (un 30%, comparado con el 21% actual) en la atmósfera. Este altísimo porcentaje de oxígeno facilitaba alcanzar esos tamaños a los insectos.
La desaparición de esta megafauna insecta (50 millones más tarde de su aparición) coincide con la aparición de las primeras aves, que lleva a los insectos a evolucionar a cuerpos más pequeños para poder maniobrar mejor y esquivar a las hambrientas aves.