metamorfosis
Metamorfosis, un ciclo vital asombroso
La metamorfosis es un término que deriva del griego (meta-más allá, morfé-figura y osis-cambio de estado) e implica una transformación profunda de los individuos que la practican.
Se trata de un proceso natural, común a numerosas especies de insectos, moluscos, anfibios, crustáceos, cnidarios, equinodermos y tunicados, pero son los insectos los que más partido obtienen de este fenómeno natural. Mientras que en los anfibios generalmente la metamorfosis implica la remodelación de tejidos preexistentes, en los insectos este proceso supone una transformación radical.Igual que la aparición de las alas procuró la diversificación y expansión de los insectos por toda la Tierra, la metamorfosis aumentó la capacidad para explotar más y mejor los recursos.
No todos los hexápodos (insectos) se metamorfosean. Todos mudan su exoesqueleto para poder crecer, pero no todos experimentan los cambios profundos de la metamorfosis. Podemos dividir a los insectos en dos grandes grupos: los que realizan una metamorfosis sencilla y los que la realizan completa.
Metamorfosis simple o incompleta (hemimetabolismo)
Las larvas que salen del huevo cuando este eclosiona, se van desarrollando en adulto de una manera continua, realizando varias mudas y en todo el proceso no dejan de alimentarse. En las fases juveniles se llaman ninfas, y se parecen a los adultos, pero son más pequeñas. En la última muda, conocida como metamórfica, se desarrollan las alas, los genitales externos y las estructuras sexuales secundarias. Son ejemplo de insectos que presentan metamorfosis simples los saltamontes, grillos, libélulas, cucarachas y chinches.
Metamorfosis complicada o completa (holometabolismo)
Tiene varias etapas distintas que terminan en el imago, el individuo adulto y reproductivo.
Comienza a partir de un huevo fértil del que eclosiona una larva (llamada oruga en el caso de las mariposas y polillas) que se alimenta vorazmente, mientras realiza varias mudas, hasta que llegado el momento pasa a la siguiente fase de pupa donde sufre una transformación radical. Deja de comer, y en la mayor parte de los casos, se inmoviliza y encierra en una cubierta que la protege, dentro de la cual sufre una reorganización no solo morfológica sino también fisiológica de la que una vez culminada emerge el insecto adulto o imago.
Los cambios que ocurren en el interior de una crisálida son espectaculares. Dentro del casi inmóvil caparazón la actividad es frenética, se están produciendo transformaciones drásticas que comienzan con la liberación de enzimas que disuelven muchos de los tejidos hasta convertirlos en una especie de caldo de proteínas, solo algunos órganos quedan intactos. Un grupo de células llamadas “discos imaginales” serán los responsables de la regeneración de los tejidos que darán lugar a los órganos del insecto adulto. Pronto estará listo para salir, pero no lo hará hasta que los indicadores de humedad y temperatura señalen el momento oportuno.
Cuando el individuo adulto emerge de la crisálida, tiene las alas plegadas y blandas por lo que debe inyectar lo antes posible aire y sangre por las inervaciones alares para que se extiendan, y exponerse al sol para que se sequen y estén listas para el vuelo, el que iniciará inmediatamente para partir en busca de alimento y pareja y comenzar un nuevo ciclo reproductivo.
Los insectos con metamorfosis completa representan el 95% de la diversidad de los insectos actuales, este éxito es debido a que durante cada fase explotan más y mejor, recursos distintos.
Por ejemplo, la mariposa divide su vida en cuatro capítulos (huevo, oruga, pupa o crisálida y adulto) y el ciclo completo puede ser anual o durar varios años, a un ritmo que le permite, en cada fase, coincidir con las condiciones ambientales más adecuadas. La metamorfosis completa es más común entre los insectos voladores como escarabajos, hormigas, moscas, mosquitos, abejas, mariposas, polillas y avispas.


