¿qué es el aeroplancton?

Se puede afirmar sin duda alguna, que se encuentran seres vivos en prácticamente todos los hábitats de la Tierra: en las profundidades abisales, en la cordillera del Himalaya, en charcos de hirviente ácido, y hasta 3.000 metros bajo la corteza terrestre. Pero, ¿Hay seres vivos que sean capaces de nacer, crecer, reproducirse y morir en el aire que nos rodea? La respuesta es sí, y se les conoce como aeroplancton.

La palabra de origen griego plancton significa “lo errante”. Los seres que componen el plancton son criaturas errantes que vagan sin rumbo; que se dejan llevar pasivamente por las olas y corrientes del mar, como el zooplancton y el fitoplancton. Otras viven y vagan entre las nubes. El aeroplancton son pequeñas criaturas capaces de nacer, crecer, reproducirse y morir en la atmósfera, su hábitat.

En el aire hay una auténtica fauna residente, una enorme biodiversidad: microbios, entre los que se encuentran virus; unas 1.000 especies diferentes de bacterias; alrededor de 40.000 variedades de hongos; y centenares de especies de protistas, algas, musgos y hepáticas, que viven alguna parte de su ciclo vital en forma de esporas, polen, o semillas esparcidas por el viento.

También encontramos todo tipo de moléculas orgánicas: carbohidratos, proteínas, aminoácidos, alcoholes, fenoles, celulosa y un largo etcétera… que pueden servir de alimento a las bacterias. Algunos animales se dispersan mediante el vuelo en su etapa juvenil: dípteros, escarabajos, o avispas, aprovechan la energía aérea del viento para viajar a otras tierras; si es que consiguen volver a bajar. 

Grafismo simbolizando la variedad de microorganismos del aeroplancton

Para estos organismos “aéreos” el aire es su hogar, viven en él. Sin embargo, no es nada fácil subsistir en un medio que es hostil para la vida. Tiene un bajo pH, muy bajas temperaturas y una mezcla cambiante de compuestos orgánicos e inorgánicos; el agua escasea, existen radiaciones y para protegerse de las malas condiciones atmosféricas, no existen muchas posibilidades. 

¿De qué pueden vivir estos microorganismos en este medio tan hostil? Según un trabajo de la estación-observatorio de Sonnblick, situada a 3.106 metros de altitud en los Alpes austríacos, en el que se recolectaron muestras de nubes, se comprobó la existencia de un bajo número de bacterias, pero biológicamente activas, lo que es sorprendente porque estas nubes se encuentran en un estado de superenfriamiento, en las que el agua puede encontrarse en estado líquido aún por debajo del punto de congelación.

La radiación UV se puede ver mitigada por las propias nubes y en el aire se encuentra en suspensión cierta cantidad de materia orgánica de la que se pueden alimentar. En otros estudios se han encontrado cantidades abundantes de ácidos carboxílicos, los cuales son procesados por acción microbiana en la propia atmósfera.

Para prevenir la desecación algunos organismos, para subsistir, se “convierten” en esporas, o cabe también la posibilidad de vivir en las gotas que forman las nubes, un medio hidratado de por sí; y tienen la capacidad, para protegerse de las radiaciones, de proveerse de pigmentación (ficobiliproteínas, clorofilas o carotenoides).

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