lluvia de arañas en santiago

El día 24 de octubre de 1959, El Correo Gallego informaba de un acontecimiento singular que se observó en Santiago de Compostela, y al que se refería el titular de la noticia como “Lluvia de seda” sobre Santiago. La tarde de ese sábado 24 de octubre fue interrumpida por la aparición de unos finísimos hilos de intenso brillo metálico, parecidos a las telarañas, que cubrieron rápidamente los tejados, tendidos eléctricos, cornisas y balcones de la ciudad. Incluso la fuente de las Platerías aparecía tejida “como si en ella anidasen muchas y gigantescas arañas”.
Este extraño fenómeno llamó la atención de todo el vecindario, que formaba grupos en calles y plazas. Naturalmente, el ingenio de la gente comenzó a manifestarse en variadas y pintorescas suposiciones, algunas de las cuales no reparaban en alturas y lo atribuían «a alguna descomposición provocada en la luna por los satélites artificiales”. La noticia sigue más adelante: “Hubo momentos en que, en una calle, todos los transeúntes permanecían quietos mirando el cielo. Para contraste de lo sucedido ayer, diremos que el día estuvo radiante de sol y limpio de nubes. La temperatura fue propia de verano. Por otra parte, no se notaba la menor influencia de brisa”.

lluvia de arañas


Continúa la crónica: “Para completar la información que ofrecemos a nuestros lectores diremos también que en la vía pública han sido aplastadas algunas arañas de pequeño tamaño. Una persona versada en cuestiones meteorológicas nos dijo: Puede ser que por el calor del día haya producido la elevación del aire caliente que arrastró animales de poco peso, de los llamados ‘arañas voladoras’, hormigas aladas de pequeño tamaño, pulgones alados y algún coleóptero del tamaño de la cabeza de un alfiler; y que cuando encuentran el aire frío, descienden a Tierra. Esto -añadió- ha sido una especie de lluvia de seres diminutos”. Ese mismo día, el diario La Noche, fue desvelando el posible origen y causa de dicho acontecimiento. Dice el artículo de La Noche “en orden a la ciencia” como información aclaratoria: “Lo que en Santiago parecía caer del cielo era esencialmente seda […] El recalentamiento de la tierra durante toda la mañana del viernes fue fuerte. Los torbellinos convencionales o de elevación de aire fueron muy intensos. La humedad, muy elevada, hacía que las célebres arañas aeronautas aprovecharan para lanzar al espacio sus cables de seda con los consabidos enredos y copos que contribuyeron aún más a la misión de asegurar su ascenso con la corriente de aire caliente, que sube como dentro de las chimeneas”.

Artículo de prensa con la solución a la lluvia de seda en Santiago

Según continúa el periódico se supone que estudiosos de la Universidad tomaron muestras del fenómeno, encontrando en “esta nube emigrante viva” y “colonia suspendida”, como la denominaron, abundantes hormigas aladas, pulgones alados, estafilínidos, microhimenópteros como los afélininos y calcídidos; y un pequeño coleóptero de gran parecido con las calandras. Lo que observaron sorprendidos los compostelanos en aquella tarde del 24 de octubre de 1959, inusualmente calurosa, fue una lluvia de arañas, un fenómeno sumamente raro por estas latitudes.
Las arañas se caracterizan por su versatilidad y su increíble capacidad de supervivencia. El mismo Charles Darwin, por ejemplo, se mostraba fascinado por la capacidad de las arañas para volar incluso en días sin viento, propulsadas por una vela o paracaídas constituido por un hilo de seda. Un estudio publicado recientemente por biólogos de la Universidad de Bristol (Reino Unido) en Current Biology, parece haber descubierto uno de los trucos que les permiten a las arañas volar de una forma tan soberbia. La conclusión es que las arañas son auténticas navegantes de la electricidad del aire: cuando esta alcanza ciertos niveles, la detectan gracias a unos pelos de sus patas. Y si quieren volar levantan el abdomen, «se ponen de puntillas» y liberan un hilo de seda para dejarse llevar por la electricidad atmosférica. Utilizan estos hilos de seda como paracaídas, que al ser arrastrados por el viento les permite viajar a grandes distancias en sus migraciones periódicas.

Debido a esto, se han podido ver arañas hasta a 1.600 kilómetros de distancia de su origen y cubriendo globos atmosféricos que están a una altura de 5.000 metros sobre el nivel del mar. Estos paracaídas pueden unirse formando una masa de gruesas capas, que les sirve tanto para viajar como para instalarse cuando llegan a su destino. “Las arañas pueden viajar kilómetros, que es la razón por la que cada continente tiene arañas. Incluso en la Antártida, donde llegan y mueren”, explicó Martyn Robinson, naturalista del Museo de Australia al Sydney Morning Herald. «Este es el motivo por el que los primeros animales que llegan a las nuevas islas creadas por la actividad volcánica son las arañas. Puedes encontrar campos y árboles cubiertos por esta tela de araña, que algunos llaman «cabello de ángel». Lo sucedido en Santiago en octubre de 1959 es un fenómeno inusual y extraordinario, tanto aquí como en Europa. Las lluvias de arañas suelen ser bastante habituales en Australia y América del Sur, sobre todo en Brasil, donde se unen todos los factores favorables, calor, fuertes vientos y humedad.

Telas De Arana
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