reproducción en las aves

reproducción

Teniendo en cuenta la variedad de aves que existen, el comportamiento reproductivo de estas es igual de variado, pero en todas ellas incluye el cortejo, la cópula, la construcción del nido, la puesta, el empollamiento de la nidada y la alimentación de los polluelos. El comienzo del proceso reproductivo de las aves responde a varios factores, como pueden ser la cantidad de luz, la disponibilidad de alimento y la disponibilidad de pareja. La mayoría de las aves se reproducen y ponen sus huevos cuando comienza la primavera, pero algunas que viven en bosques de coníferas pueden esperar al invierno para alimentarse de semillas de pino que abundan en esta estación.

Las aves cuentan con un complejo comportamiento reproductivo conocido como cortejo. Pueden permanecer en parejas monógamas de por vida o solo durante una temporada a fin de facilitar el cuidado biparental, y más le vale al macho estar bien preparado para tratar a la hembra adecuadamente o, ese año, no se reproducirá. El cortejo intenta atraer a una pareja (la hembra) con la que llevar a cabo la reproducción, y el que más se debe esforzar es el macho, quien puede intentar atraerla mediante la dominancia de un territorio apto para la crianza que debe defender ante otros competidores; cantos elaborados, exhibición de plumaje como los pavos que despliegan sus impresionantes colas para impresionar a las hembras, aleteos, danzas o picoteos suaves con el pico o el cuello. El objetivo del cortejo del macho es atraer a la hembra y demostrarle que es el mejor postor para darle la mejor descendencia y es la hembra la que decide con quien reproducirse, si el cortejo no es exitoso, la hembra evitará al macho volando lejos.

Las aves construyen nidos en el suelo, en los árboles o en oquedades buscando lugares protegidos de los depredadores. La construcción del nido forma parte del cortejo y suele ser responsabilidad del macho. Por ejemplo, los gorriones forran sus nidos con algunos materiales insólitos, como plumas arrancadas a aves vivas. Un observador de Nueva Zelanda sorprendió a varios gorriones arrancándole plumas directamente de las ancas a una paloma adulta que estaba incubando, a un ritmo de seis o siete por hora; normalmente, el gorrión saltaba sobre la espalda de la paloma, le arrancaba una única pluma y desaparecía volando.

Hecho el nido la hembra va depositando huevos a razón de uno al día habitualmente, y suele ser ella la responsable de incubarlos (aunque en algunas especies esta tarea pude ser compartida por ambos) mientras el macho se encarga de alimentarla durante los entre 10 y 60 días que puede durar el proceso, según la especie. Una vez eclosionan los huevos, hembras y machos reparten la responsabilidad de la cría de los polluelos, lo que incluye alimentarlos y enseñarles a volar y a cantar. En general, las aves con cerebro más pequeño, que tienden a vivir vidas más breves, presentan puestas más numerosas, mientras que las aves con cerebros grandes, y normalmente más longevas, ponen nidadas más reducidas. Se trata de una estrategia de supervivencia en la que la energía se destina a la supervivencia antes que a la reproducción. Ambas estrategias, la de una vida rápida y la de una vida lenta, pueden resultar más o menos útiles dependiendo del entorno.

Las crías, al eclosionar, rompen la cáscara del huevo con el llamado “diente huevo” protuberancia que tienen en el pico y que una vez cumplida su función termina por caer. Algunos polluelos se muestran indefensos y otros independientes; los indefensos, “nidícolas” o “altriciales” son ciegos y sin plumas y en algunos casos necesitan a sus padres para realizar la termorregulación. Ejemplo de ellos son la mayoría de los pájaros cantores: petirrojos, arrendajos azules … Los precoces ó “nidífugos” son aquellos que desde su nacimiento están más desarrollados, naciendo con los ojos abiertos y plumas suaves y mullidas, son más independientes, caminan, siguen a su madre y pican la comida directamente, llegando incluso a independizarse a las pocas horas de romper el cascarón, es el caso de los patos, gansos y frailecillos. Algunas aves continúan unidas a sus padres durante procesos migratorios.

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