GESTIÓN MEDIOAMBIENTAL
La ciudad de Compostela y su entorno periurbano presenta unas condiciones bastante favorables para la conservación de la biodiversidad, ya que cuenta con más de 5 millones de metros cuadrados de zonas verdes, a las que hay que sumar ricos bosques de ribera en los ríos Sar, Sarela, Tambre, Sionlla o Santa Lucía; lagos artificiales cómo el del monte Gaiás, la laguna de Cornes, el Auditorio de Galicia o Granxa do Sesto; numerosos robledales (Santiago es la ciudad de Galicia que cuenta con más robledales en su casco urbano y periurbano), sotos y montes cubiertos de matorral natural.
En este contexto, hay que identificar, conservar y recuperar los sistemas dañados, ecologizando zonas urbanas y periurbanas, restaurando los sistemas degradados y favoreciendo la conectividad de los diferentes hábitats.
A continuación presentamos algunas medidas adecuadas para crear espacios amables que favorecen la supervivencia de la fauna aérea. Por ejemplo, cortar el césped en nombre de la «estética» en plena floración primaveral, convierte estos espacios en desiertos de biodiversidad. Y por supuesto, es preciso reducir de forma drástica la utilización de herbicidas, pesticidas y fertilizantes.
Buenas prácticas de gestión medioambiental

Gestión responsable de zonas verdes y otras actuaciones de limpieza y cuidado
Fomentar que se realicen podas cuidadosas, centradas exclusivamente en la mejora de la salud de los árboles. Es preciso retrasar el desbroce de plantas silvestres en plena floración (mal llamadas «malas hierbas») en los parques, cunetas y montes, el tiempo necesario para favorecer que las plantas puedan echar las semillas y que sequen. También es importante mantener las hojas, ramas y frutos caídos.
Re-naturalizar solares y descampados
Destinar terrenos públicos para el fomento de la biodiversidad urbana priorizando una planificación urbana sostenible. Valorar la expansión actual de las grandes infraestructuras y la necesidad de nuevas macro infraestructuras (autopistas, aeropuertos, presas) y su impacto real en los ecosistemas y en las comunidades animales y vegetales).
Identificar y conservar los sistemas que actualmente presentan un buen estado ecológico precisa del compromiso decidido de las instituciones para protegerlos y preservarlos, fomentando el trabajar en red con las asociaciones que se preocupan por la conservación del medio ambiente y la fauna que los ocupa; así como sensibilizar y fomentar la implicación de la ciudadanía en la protección de la fauna aérea y todos los hábitats que necesitan para su supervivencia.
veteranización de los árboles

La descomposición de la madera es uno de los procesos ecológicos fundamentales en el mundo, tanto para favorecer la salud del bosque como para preservar la fauna de insectos que se alimentan de ella o que buscan un lugar seguro donde pasar el invierno o poner su puesta. En muchos países de nuestro ámbito, ha aumentado la conciencia sobre los múltiples y enormes valores que representan los árboles viejos y veteranos, que deben ser tratados con mayor sensibilidad para ayudar a prolongar sus vidas y asegurar la continuidad de los hábitats que requieren muchas especies asociadas. Los árboles desarrollan interrelaciones complejas con plantas, hongos y animales, tanto en superficie como subterráneas, y la medida que envejecen por lo general aumenta la diversidad de hábitats que ofrecen, como son madera en descomposición y cavidades que pueden acoger murciélagos, aves e insectos. Un árbol se clasifica cómo vieja cuando tiene un interés biológico, estético, o cultural y una edad elevada en relación con otros individuos de la misma especie.
Un árbol puede ser clasificado cómo veterano, sin ser necesariamente muy viejo, cuando tiene las características físicas de un árbol viejo. Después de morir, los árboles veteranos mantienen muchos aspectos del valor que tienen los vivos y deben ser conservados.
oasis para mariposas

Cultivar plantas atractivas para los insectos y aves en entornos urbanos, parques, paseos, terrazas, balcones etc., implicando la participación ciudadana puede ser una buena idea para favorecer a los insectos. Hay pruebas fidedignas de que en las zonas urbanas pueden existir poblaciones más abundantes de algunos polinizadores que en las tierras de cultivo, por ejemplo, además de favorecer el aumento del número de abejas silvestres en las tierras de cultivo adyacentes. Crear este tipo de oasis está al alcance de instituciones, centros educativos, asociaciones vecinales, entidades públicas y privadas, huertas urbanas y, por supuesto, particulares en sus propiedades. Un oasis de mariposas no es precisamente un jardín ornamental, hay que asumir la presencia de orugas y plantas de aspectos descuidados o dañado, porque son alimento fundamental en la fase larvaria de los insectos. En los oasis de mariposas podemos incluir: rúcula, mostaza negra, ortigas, cardos, geranios, zanahoria, perejil, cilantro, anís, tréboles, alfalfa o gramíneas como el alpiste, ray grass (césped inglés), grama, avena, centeno o trigo y, además, rosáceas (incluidos frutales), malvas, brezo, romero, lavanda, salvia, tomillo, margaritas, girasoles o violetas, entre otras.
reservas entomológicas

La figura de Reserva Entomológica, fue creada por la Asociaciones Española de Entomología en 2012. Entre sus objetivos destacan: lograr la protección de zonas con especial relevancia por su diversidad o que albergan especies singulares -por ejemplo, el Carabus galicianus, un coleóptero endémico de hábitats fluviales de Galicia- o con algún grado de amenaza. Estas reservas se acompañarán de programas de conservación de las especies y sus hábitats, así como, de la promoción de actividades educativas y divulgativas que sirvan para generar mayor conciencia e implicación de conservación en la ciudadanía. Pueden ser promovidas por entidades públicas, privadas y particulares. La declaración de reserva entomológica conlleva la necesaria señalización y adopción de medidas que aseguren su mantenimiento en buen estado.